Abr 23, 2022 | Cultura

Tokoyo Monogatari: fábulas japonesas en historietas argentinas

La colección de fábulas llega a las viñetas argentinas de manos de Gustavo Schimpp y Quique Alcatena en una edición que recuerda al manga.
El diseño del Oni con un rostro similar a las máscaras Hanya es terrorífico y hermoso. Crédito: Textos de Gustavo Schimpp, Arte de Quique Alcatena

Tokoyo Monogatari es un vocablo que representa a latierra de las hadas entre alguna de sus acepciones. Es por esto que Gustavo Schimpp y Quique Alcatena, eligieron el título para recopilar cuatro fábulas japonesas. La mirada argentina de los autores a la cultura japonesa se convierte en un ejercicio interesante.

Schimpp y Alcatena trabajaron juntos en 2001 una recopilación de cuatro fábulas que fueron editadas en el tomo N° 2 de la Revista Hacha. El trabajo publicado desprende una gran esencia oriental, debido no solo a la ambientación de las historias, si no al trabajo de Quique.

Cuatro fábulas cortas

«El Alma Hueca»: La historia de un Ronin (samurái que no sirve a ningún amo) que se adentra en un misterioso bosque y se encuentra con un Oni (demonio). Las historias de ambos, además de trágicas, comparten un pasado en común.

«Vanidad Satisfecha»: Una disputa entre vendedores de abanicos se interrumpe por el cuento de un sacerdote. En la historia del monje, una ballena y un buda gigante discutían por cosas similares a los comerciantes.

«Lo que Yurine Aprendió»: Yurine, un ronin en busca de vengar la muerte del amo que no pudo proteger, se topa con el espíritu de Yuki-Ona (la Dama de la Nieve). Esta aparición le perdona la vida, con la única condición de que prometa no contar jamás a nadie sobre este encuentro.

«La más cruel venganza»: Un misterioso ser, se arrastra por el bosque buscando al bandido que asesinó a su familia. El bandido extrañamente se muestra como alguien dispuesto a ayudar inclusive a alguien que lo ha traicionado.

Moralejas no demasiado felices

El Japón feudal (lugar en que se asientan estas historias) era un lugar duro, donde la gente solía sufrir mucho. Las fábulas eran pequeñas historias, que podían ser fantásticas o no, buscaban aleccionar a quienes las oían para resolver problemas cotidianos. El objetivo era aprender realidades mediante la rudeza del entorno.

Los detalles tradicionales pictóricos incluidos por Alcatena, y el estilo de dibujo lateral de la ballena dota a la historia de un aire maravilloso. Crédito: Textos de Gustavo Schimpp, Arte de Quique Alcatena

El «Alma Hueca«, habla sobre lo que el ciclo de violencia genera en la gente. El Oni que era originalmente un guerrero, terminó por convertirse en un demonio, y se maldijo a sí mismo. En «Vanidad Satisfecha«, una discusión sin sentido encuentra una respuesta, en apariencia, carente de razón. En tanto, la historia de Yurine habla sobre la importancia de mantener las promesas.

Por último, «La Más Cruel de las Venganzas«, habla de los diversos puntos de vista, y la complejidad de la realidad sobre lo bueno y lo malo. Pone al lector en un lugar de aparente comodidad para impedirle resolverse por un bando hacia el final.

Schimpp es habilidoso en la selección de las historias, tres de las cuales incluyen Samurais en busca de nuevos caminos. El estilo de estos ronin es algo muy representativo de la estética feudal japonesa. Pero si bien los personajes son similares, las enseñanzas son completamente diferentes. Para variar un poco, se encuentra la discusión de los comerciantes.

Fidelidad pictórica

Quique Alcatena es quien cierra el trato de la estética japonesa. Las ilustraciones buscan detallar planos y elementos emblemáticos como las armaduras, y los paisajes. Además de, en algunos casos, las construcciones. Se puede notar el estudio estilístico en los detalles de los rostros, y las posturas. Pero hay algo más especial.

La historia que estéticamente más desentona, es la de la discusión de los comerciantes. La fábula que el monje cuenta sobre la ballena y el buda, se muestra retratada en estilo pictórico tradicional. Cada viñeta es un cuadro que referencia la estructura de las ilustraciones de antaño. Los marcos gruesos trabajados, y el fondo que los une hace una delicia del relato.

La fantasía se mezcla con la realidad en historias que no siempre acabarán como el lector espera, pero que dejan una enseñanza. Crédito: Textos de Gustavo Schimpp, Arte de Quique Alcatena

Manga argentino

Un detalle peculiar se da en la edición actual de Tokoyo Monogatari. En 2019, la recuperada revista Historieta Revolver comenzó a editarse, y este título fue uno de los primeros. La publicación mensual no es un tomo común recopilatorio como se estila en la actualidad.

Estas cuatro fábulas han sido publicadas en Historieta Revolver como un compendio de varios títulos que vienen todos juntos dentro de cada publicación. De esta forma Tokoyo Monogatari tiene sus cuatro historias distribuidas en los primeros cuatro números de la revista. Esto tiene una enorme similitud con los mangas (historietas japonesas) actuales.

Las ediciones de mangas en Japón, como la Shönen Jump, por ejemplo, son semanarios que recopilan un número de cada una de las historias que edita la revista. Los relatos más exitosos son re-editados en tomos Tanköbon (entre otros formatos) para los coleccionistas. Las revistas en que se publican originalmente, son consideradas descartables.

En Argentina, la edición de Historieta Revolver no es de índole descartable, pero ostenta un formato similar. Esto une a Tokoyo Monogatari inclusive en su formato con el país oriundo de los relatos.

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