Ene 2, 2022 | Género & Sexualidad

¿Cuánto cuesta ser una persona menstruante?

Menstruar es también una cuestión económica. Por ello, distintas organizaciones feministas trabajan para reclamar políticas que disminuyan esta diferencia.
Países como Escocia, Alemania y Reino Unido han tomado diferentes medidas para alivianar los gastos en las personas con útero. Créditos: La voz

La mitad de la población, ya discriminada por la brecha salarial, debe dejar parte de su sueldo en las góndolas de productos de higiene menstrual. Una necesidad fisiológica que se presenta una semana al mes entre 30 y 40 años en el transcurso de la vida.

¿Cuánto cuesta menstruar en Argentina? 

El equipo de Ecofemidata que pertenece al medio Ecofeminita publicó un nuevo informe con datos actualizados y precios de septiembre de 2021. En él indica que el precio promedio a nivel nacional por unidad de las toallitas en septiembre de dicho año fue de $14,34, mientras que, los tampones ascendieron a $16,38. Así, con un promedio de 13 ciclos al año y 22 productos por persona se estima un costo anual de $4.102 para quienes usan toallitas y $4.686 para quienes usan tampones.

En este sentido, según el Índice de precios al consumidor (IPC) los aumentos de precios de estos productos se ubicaron durante el último semestre por debajo del nivel general de inflación y de la categoría Salud dentro del índice, sin embargo, muestran una clara aceleración en la comparación interanual con el mismo periodo del 2020.

En un contexto de crisis económica en el que se pierde poder adquisitivo continuamente, el gasto en productos de gestión menstrual de primera necesidad para les cuerpes menstruantes ciclo tras ciclo significa una complicación extra para los hogares vulnerados del país.

En un contexto de crisis económica, el gasto en productos de gestión menstrual significa una complicación para los hogares vulnerados del país. Créditos: Enfemenino

Una acción de primera necesidad

En 2017, Economía Feminista lanzó la campaña llamada “MenstruAción”. La misma consiste en visibilizar que la menstruación es un factor que aporta a la desigualdad social y económica de quienes menstrúan con respecto de quienes no. Sin ir más lejos, los productos de primera necesidad que acarrea la menstruación no son contemplados como tal en las góndolas.

Si bien menstruar es político, este tema sigue siendo tabú dentro del sistema patriarcal en el que vivimos, y está ligado socialmente a la histeria, la incapacidad y la incomodidad. Hace apenas algunos meses fue lanzada la primera campaña de toallitas que traza sus características, la cual hace uso del color que a tantos espanta, el rojo. 

En este sentido, según la campaña de Economía Feminista se relaciona con la estigmatización ya que “se desarrolla en el ámbito privado y es negada en el público”. 

“Desde MenstruAción exigimos políticas públicas concretas como la quita del IVA y la provisión gratuita de estos productos, así como mayor investigación y elaboración de datos al respecto, con el objetivo de alivianar la carga sobre estos hogares, mientras avanzamos hacia un horizonte sin desigualdad menstrual”, expresó Ecofeminita en sus redes sociales.

Desde 2017 en Economía Femini(s)ta lleva a cabo #MenstruAcción, una campaña que busca la quita del IVA a los productos de gestión menstrual y su provisión gratuita en espacios comunitarios. Créditos: Tú en línea

Menstruar en el mundo

Frente a esta problemática, en noviembre de 2020 Escocia se convirtió en el primer país del mundo en permitir el acceso gratuito a productos menstruales, en instalaciones públicas como escuelas y universidades. Este avance tuvo lugar gracias al proyecto de ley y a la campaña para poner fin a la «pobreza del período», impulsados por la legisladora laborista Mónica Lennon en 2016.

En la misma línea, a principios del 2021 el Reino Unido eliminó la tasa del 5% del impuesto al valor agregado (IVA) sobre los productos menstruales, conocido como «impuesto al tampón». El IVA en estos insumos es considerado un impuesto sexista porque se aplica sobre elementos sanitarios esenciales que necesitan solo las personas con útero.

A su vez, Alemania redujo el gravamen de estos productos del 19% al 7%, por lo cual, se consideran de primera necesidad. Mientras que, en Francia también se consiguió un porcentaje mínimo de alrededor del 5%.

Por su parte, en Buenos Aires el 28 de mayo de 2020 se presentó en la Cámara de Diputados de la Nación un proyecto de ley para garantizar el derecho a la gestión menstrual en condiciones dignas de higiene y salud, reducir la brecha de capacidad adquisitiva en elementos de salud e higiene y promover opciones de menor impacto ambiental y económico. 

Además, se han presentado 16 propuestas más con los mismos objetivos: lograr una ley nacional para que todas las personas menstruantes puedan transitar esta etapa de la vida en condiciones dignas y de igualdad.

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