Dic 22, 2021 | Sociedad

Los desafíos de la educación popular en contexto de pandemia

Estudiantes de barrios populares en Mar del Plata culminan su trayecto secundario en un contexto marcado por la virtualidad forzada y el aislamiento. Nota al pie conversó con les estudiantes y las agrupaciones sociales que los acompañaron.

El programa “Fines con formación profesional” combina la educación secundaria con el aprendizaje de oficios. Créditos: Maximiliano Correia

“Llevar la escuela a donde vive la gente” fue el objetivo que la organización Barrios de Pie se propuso con el programa educativo de “secundaria con oficios” que en diciembre tendrá sus primeros egresados. Este proyecto articula con el programa Fines del Ministerio de Educación. “Apuntamos a proyectar el futuro mediante la reinserción en el mundo del trabajo y también el desarrollo de las personas como seres humanos plenos” contó Manuel Vilchez, docente y coordinador del proyecto.

Se llama “secundaria con oficio” porque tiende a la finalización de los estudios secundarios en complemento con el aprendizaje de oficios como la electricidad y la albañilería. Esta formación apunta a que les estudiantes puedan trabajar en obras en el sector privado, o en cooperativas sociales y hasta que puedan refaccionar sus propias viviendas particulares. 

“No se trata de la escuela tradicional, porque apuntamos a una revinculación de generaciones que hace años, por diversas dificultades y frustraciones, han tenido que dejar la escuela”, afirmó Vilchez. En este sentido destacó la importancia de que el centro educativo sea un referente en el territorio donde está la gente. También que cuente con tiempos y dinámicas más flexibles que permitan integrar la educación a la vida cotidiana de las personas. 

El principal obstáculo que suele aparecer cuando se trata de educación popular es coincidir los tiempos educativos con las dinámicas del hogar y el cuidado de les hijes. También impactan los horarios de trabajos informales que están caracterizados por ser totalmente aleatorios. Sin embargo, la organización y el acompañamiento colectivos hace que estas dificultades se sorteen de forma más fácil. Y esto fue justamente lo que se vió afectado en el contexto de pandemia. 

Aprender en (y de la) pandemia

Con las restricciones impuestas por la cuarentena, el proceso adquirió nuevos desafíos. La virtualidad complicó las cosas, ya que en los hogares de les estudiantes no había computadoras, ni conexión a internet. Además, los adultos compartían el teléfono celular con sus hijes que también estaban estudiando. “Se dice que la tecnología acerca, pero depende en qué contexto se mire. En este caso nos planteó una distancia muy difícil de llevar adelante” marcó Vilchez. 

La biblioteca popular “El refugio” fue un espacio de encuentro y consulta antes y después de la pandemia. Crédito: Maximiliano Correia

Además, la pandemia trajo situaciones complejas al entramado cotidiano de las personas: aislamiento, desocupación, y hasta la pérdida de seres queridos. Todo esto significó rearmarse para no perder el trayecto educativo que se había comenzado. “No estábamos preparados como docentes para esta realidad, pero entendimos que lo más importante era contener y acompañar”, subrayó Vilchez.

En este sentido, las estrategias que se pusieron en juego para sortear estas dificultades fueron varias: uso de Whatsapp como herramienta principal, ya que es la que más se conoce en el barrio. También clases en tiempos asincrónicos, donde cada estudiante podía avanzar a su ritmo y usando sobre todo los fines de semana. “Tuvimos que ir aprendiendo sobre la marcha lo que funcionaba y lo que no” contó Vilchez. 

La experiencia de les egresades

“Era una asignatura pendiente porque yo dejé el secundario cuando tenía 14 años para trabajar, ya que sentía que era más fácil para mí que estudiar” cuenta Patricia (48 años), una de las estudiantes egresadas, madre de dos hijos. Además, se emociona cuando cuenta que este egreso significa que va a poder continuar sus estudios y dedicarse a ejercer como maestra especial, que siempre fue su sueño.

Docentes, coordinadores y estudiantes hicieron un trabajo colectivo para lograr la finalización del trayecto educativo. Crédito: Maximiliano Correia

Por su parte Valeria (44 años), otra de las egresadas, manifiesta “Me costó mucho durante la pandemia, no ver físicamente a los compañeros y los profesores, pero me ayudó el apoyo que nos dimos todos en el grupo de Whatsapp.” También subrayó que este egreso significa mucho porque lo había intentado varias veces y no había podido terminar por los tiempos del trabajo. “Es la oportunidad de ir por algo más” expresó. 

“Siento que hemos plantado la semilla de un árbol educativo que ahora creció dando sus primeros frutos y se va a extender en diversas ramas” expresó Vilchez. En cuanto a cómo sigue este proyecto contó que ya están pensando en una articulación con la Universidad para que les estudiantes puedan continuar sus estudios. “Tenemos una mirada que enfatiza el aprendizaje para toda la vida” remarcó. 

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