Dic 19, 2021 | Sociedad

Mascotas y pirotecnia: recomendaciones para las fiestas

Llegan las fiestas y con ello el impacto negativo de los fuegos artificiales en los animales. NAP elaboró una guía de recomendaciones junto a veterinaries.
 El impacto negativo que tienen los fuegos artificiales en muchas personas, también lo tienen en los animales, que sufren ante los ruidos estruendosos. Crédito: pexeles.

Desde el Círculo de Veterinarios de Hurlingham lanzaron una campaña para visibilizar el impacto de los ruidos fuertes en los animales no sólo durante las fiestas sino en todo el año. 

A través de un comunicado expresaron su postura: “Ante todo estamos a favor de la prohibición de la pirotecnia por las causas comprobables y reales que provoca sobre los individuos que la utilizan (quemaduras y traumatismos) ,incendios, daños físicos y psíquicos en personas con sensibilidad modificada y estrés agudo en especies silvestres”.

“La idea es mover un poco el eje de lo que sería la sensibilidad a ruidos con respecto a lo que es una fobia. Los animales que se asustan mucho con la pirotecnia en Navidad también se asustan durante todo el año, por ejemplo, con relámpagos, truenos, vientos fuertes”, explicó a Nota al Pie la Dra. Valeria Savastano, veterinaria integrante del Círculo. Por esta razón, los profesionales recomiendan pautas de manejo para realizar a lo largo del tiempo, porque los animales necesitan alivio los 364 días restantes.

Para aquellos perros que se asustan con los fuegos artificiales, una de las recomendaciones del Dr. Giménez es no sobreprotegerlos cuando tienen miedo, ya que lo pueden tomar como un premio y reforzar ese comportamiento. Crédito: pexeles.

Los animales también tienen fobias

El veterinario Dr. Roberto «Obe» Giménez aclaró a Nota al Pie que lo primero que hay que entender de la fobia a la pirotecnia es precisamente eso, que es una fobia. “Se trata de un trastorno del comportamiento y como tal, una patología. Que un perro se desespere, aulle, rompa todo, «se haga encima» o ataque al dueño por un cañita voladora a 15 metros de altura no es normal”, señaló.

En este sentido, Giménez agregó que lo que se espera que haga un perro equilibrado (esto es, criado correctamente con una madre también equilibrada y un destete en tiempo y forma) es la indiferencia. Y resaltó que “nada tiene que ver la llamada ‘sensibilidad auditiva’ de la especie, relacionada más bien con la capacidad de captar sonidos más graves o más agudos de los que captamos los humanos. Si el ruido del petardo no nos molesta u ocasiona trauma acústico a nosotros, tampoco debiera hacerlo al perro”. 

Además, el especialista en comportamiento animal señaló que las fobias son miedos desproporcionados a estímulos no peligrosos. “La gente aracnofobica, por ejemplo, experimenta sensaciones físicas de miedo aún con un documental sobre arañas, cuando no existe la mínima posibilidad que éstas salten de la pantalla”.

Sin embargo, existen alternativas terapéuticas para los animales de compañía y como todo en medicina, se puede actuar sobre las causas o sobre las consecuencias. “A esta altura del año, sólo queda el Plan B, es decir, estar atento a los síntomas y minimizar los riesgos”, remarcó.

De modo que, un perro que se desespera en exceso por la pirotecnia es un perro fóbico y como tal, sufre un trastorno de la conducta. “Esta patología debe ser tratada a lo largo del año, porque es muy común que evolucionen a otras fobias más complejas y en algún momento pueden volverse incontrolables”, indicó Giménez. 

Durante el manejo de emergencia en las Fiestas, se debe consultar cuanto antes con un veterinarie. Pero, una vez pasadas estas fechas, hay que regresar al profesional para un tratamiento más profundo. “Es importante recordar que el problema no es la pirotecnia, sino el perro. Aun así, apoyo la prohibición de este tipo de producto por las complicaciones que les trae a personas con autismo o de edad avanzada, a los pájaros y al ambiente, sumados al riesgo de lesiones por su manipulación e incendio de propiedades”, agregó el entrevistado.

Los gatos deben contar con un lugar donde puedan esconderse. Se puede colocar una caja de cartón dentro de un placard. Crédito: pexeles.

Sedantes en animales: ¿sí o no?

Existen unas famosas gotitas sedantes que suelen utilizarse para las fiestas. NAP investigó en este tema con el Dr. Giménez. La acepromazina, nombre comercial «Acedán», es un zooterápico, es decir de venta sólo en veterinarias con receta y de tipo psicotrópico. Por lo tanto, su expendio está regulado y prohibido fuera de esas condiciones. Sin embargo, se consigue en muchos lados, expendido por no veterinaries, porque como en tantas cosas en nuestro país, fallan los controles.  

“Particularmente yo no recomiendo su uso. El efecto farmacológico es excesivo para lo que se desea controlar: usted desea moderar la respuesta fóbica y la Acepromazina, un tranquilizante mayor, aplana todas las respuestas”, aclaró el doctor. 

Y a su vez, agregó que: “es como si usted por una lamparita quemada pide cortar la luz de toda la manzana. Además, el pobre animal, debajo de toda su ‘nube farmacológica’, está plenamente consciente de las detonaciones, sólo tiene inhibidas las vías motoras. Las gotitas son un chaleco de fuerza, nada más”, comentó.

Al respecto, Giménez resaltó que “con el uso de estas sustancias es cierto que no van a romper nada ni lastimarse a sí mismos atravesando una ventana, pero eso no implica que sea un tratamiento cruel, porque el sufrimiento siempre está ahí -subyacente- sólo que el perro no puede demostrarlo. La experiencia es tan mala que el año que viene puede ser peor, porque todo el ambiente alrededor anticipa emocionalmente lo que viene”. 

El mismo también aclaró que hoy día hay otras moléculas desarrolladas y aprobadas que disminuyen la respuesta fóbica en forma puntual, actuando sobre sus mecanismos neurológicos. “Para seguir con la analogía: desenchufan el velador de la lamparita quemada, son más racionales. El perro simplemente no experimenta el miedo y es como si la experiencia estímulo-respuesta no sucediera”. Cabe destacar que, en este marco se debe consultar al veterinarie de cabecera sobre esta nueva sustancia, quien le indicará cómo proceder.


Recomendaciones para unas fiestas en paz

El Dr. Giménez detalló una serie de tips para que los animales puedan estar tranquilos durante las fiestas:

  • Si bien la fobia es poco frecuente en gatos, el doctor recomienda no llevarlos a otros lugares, sino más bien acondicionar un lugar bajo, pequeño y oscuro en donde puedan refugiarse, como una caja de zapatos en un rincón de un placard, que es la forma natural en la que los gatos se sienten seguros. 
  • Con respecto a los perros, éstos son animales sociales, así que importa más la compañía humana o animal, que el lugar en sí mismo A donde sea que pasen Nochebuena y Año Nuevo, el sitio en donde se encuentren debe tener una adecuada contención física. Esto es: medianeras o alambrados perimetrales altos, rejas, puertas bien cerradas (de ser posible varias puertas entre el perro y la calle) y sobre todo la gente bien advertida de los cuidados que hay que tener para que el animal, en su desesperación patológica, no se escape. Además deben contar con collar con su chapita identificatoria.
  • Hay que tener mucho cuidado con atar al animal con correa, cadena y collar a un punto fijo como una estaca o un árbol. Se ponen tan locos que pueden ahorcarse. 
  • Si el animal va a quedar solo en la casa durante los festejos, se puede ir acondicionando una habitación para que no haya nada que pueda lastimarlo o que él pueda romper, además de acondicionar un equipo de música para tapar los sonidos de las detonaciones en el peor momento

Respecto a la medicación, explicó que, a esta altura, a menos de una semana de la Nochebuena, lo que puede hacerse es ir a la veterinaria y charlar con el profesional. “A la medicación contra la fobia hay que ‘titularla’, es decir, probarla a dosis media para luego ir subiendo si no hubo efecto o bajando si hay muchos efectos secundarios. Pero hay que hacerlo ya, porque sobre la fecha ya no tenemos tiempo”. 

En el caso de que el perro este nervioso estos días, porque en el barrio ya están usando pirotecnia, se debe ignorarlo. “No hay que retarlo porque no entenderá nada ya que, en su trastorno fóbico, el miedo es lo natural. Mucho menos hay que sobreprotegerlo y darle caricias, subirlo «a upa», ofrecerle comida o aquello que le gusta. El problema es que el animal puede interpretar todo esto como un ‘premio’ a sus manifestaciones de miedo y sólo empeorará el cuadro”, advirtió el Dr. Giménez.

Finalmente, a la hora de la comida, la recomendación es no salirse de la rutina del animal, de ninguna forma. “Los perros aman lo predecible, que un día sea igual al otro. La Navidad, el Año Nuevo o el Día del Padre no tienen para ellos ningún significado. Esa actividad inusual, con idas y vueltas de gente y comida, suele ser bastante ansiogénica -que genera ansiedad- de por sí, como para agregarle además un cambio en la dieta”, indicó.

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