Nov 20, 2021 | Cuidándonos

Se cumple un nuevo aniversario del nacimiento de Swami Premananda

Se trata de un maestro espiritual que inspiró a miles de personas en todo el mundo. Existen Centros Premananda en Argentina y varios países. Nota al Pie diálogo con Hamsaa Blanch, coordinadora internacional de esos espacios.

Hamsaa Blanch es devota de Swami Premananda. El maestro espiritual cambió notablemente su vida. Crédito: Centro Premananda.

Swami Premananda fue un destacado maestro espiritual que vivió entre los años 1951 y 2011. Nació en Sri Lanka y posteriormente se mudo al sur de la India dónde instaló un ashram. Atrajo a seguidores de todo el mundo, a quienes inspiró los valores humanos y el servicio social. Poseía algunos siddhis (poderes yóguicos) tales como la capacidad de materializar objetos. Entre sus seguidores estuvo la maestra de yoga Argentina Indra Devi.

Para conocer sus enseñanzas e historia, Nota al Pie conversó con Hamsaa Blanch, quien vive en Córdoba y es coordinadora internacional de los Centros Premananda.

-¿Quién fue Swami Premananda?

-Swami Premananda fue un maestro espiritual que dedicó su vida a servir a los demás. Él fue la personificación del amor incondicional, su humildad, paciencia y sabiduría eran infinitas. Pasó gran parte de su vida escuchando a las personas, ayudándoles a resolver sus problemas y guiándoles hacia la paz interior y la felicidad. 

-¿Cuáles eran sus enseñanzas?

A lo largo de su vida, Swamiji dió incontables satsangs (discursos espirituales) y muchos consejos. Ayudaba a todos los que iban a Él a que desarrollen cualidades tales como paciencia, amor, bondad devoción y una actitud de servicio desinteresado.

También enseñaba diversas sadhanas (prácticas espirituales) para que las sigamos con el fin de progresar en el sendero espiritual. Swami decía que las sadhanas son muy esenciales para el desarrollo de la humanidad y que el practicar cualquiera de estas disciplinas nos llevará a un estado más elevado. 

– ¿ Podría detallar cuales son esas sadhanas (prácticas)?

Estas prácticas son:

* Seva o servicio desinteresado: Esta acción nos quita el egoísmo y nos alienta a considerar las necesidades y los problemas de otros con compasión. 

*Satsang o discursos espirituales: Satsang significa “compañía de la verdad”. El reunirse con otros para hablar sobre lo divino, la devoción, el servicio y otros temas espirituales son edificantes para nuestra mente. Nos trae paz, bienestar y entendimiento. 

*Meditación: Swamiji recomienda una breve práctica diaria de meditación. La meditación es un estado en el que la persona queda libre de pensamientos. Es un estado de paz profunda e intensa que tiene lugar cuando la mente está calmada y silenciosa, y no obstante completamente alerta. 

*Abishekam y Puya: El Abishekam es una antigua y tradicional ceremonia sagrada de la India. Consiste en lavar, vestir y decorar ritualmente a una deidad mientras se recitan mantras. Este antiguo ritual ayuda a enfocar la mente y acrecentar nuestro amor por lo Divino. Una Puya es cualquier adoración ritualista que se hace a una deidad, un objeto divino o una persona santa. Se puede hacer en la casa o en un lugar sagrado. 

* Bhayans: son cantos devocionales que se pueden cantar en grupo con acompañamiento instrumental. Los bhayans nos ayudan a hacer contacto con la devoción que está dentro de nuestro corazón. 

*Mounam: significa silencio. El practicar el silencio es una manera de promover la quietud y la paz de la mente.

*Recitación de mantras: Los mantras son antiguas palabras sánscritas o tamiles que se pueden repetir interiormente en silencio o en voz alta. La práctica regular de repetir mantras calma y purifica la mente. 

*Lagam: Un Iagam es un ritual de fuego muy antiguo. Se recitan mantras mientras se ofrecen al fuego varios ingredientes puros tales como frutas, miel, hierbas y guii. 

Hamsaa Blanch pudo conocer personalmente a Swami Premananda en el año 2009, dos años antes de que el Maestro abandonara su cuerpo físico. Hoy siente plena conexión con el Swami. Crédito: gentileza de la entrevistada.

-¿Cuántos seguidores tiene Swami Premananda en Argentina y cuántos a nivel mundial?  

-En Argentina seremos alrededor de 50 seguidores. Y en el mundo, no lo sé fehacientemente, pero hoy seremos alrededor de 2000 devotos. 

En varias ocasiones hemos recibido la visita de una discípula directa de Swami que dictaba cursos de Meditación y a esos cursos lo han tomado gran número de personas, alrededor de 200. Por lo tanto, aunque puede que no sean seguidores de Swami, hay cientos de personas en este país que saben de Él.

-El nació en Sri Lanka pero se instaló en el sur de la India. ¿Por qué? 

-En 1972 Swami había puesto en marcha su primer Ashram en Matale, Sri Lanka, su ciudad natal. Allí concurrían personas de todas las condiciones sociales, quienes se acercaban a experimentar un apacible entorno espiritual. En ese sitio también fundó su primer orfanato. 

En 1983 Sri Lanka se vió sacudida por disturbios étnicos. Puesto que Él defendía la paz y la unidad, fue objeto de persecución por parte de los perturbadores, quienes quemaron hasta los cimientos su hermoso Ashram. Swami trasladó su misión al sur de la India, acompañado por algunos de los devotos y niños del orfanato y fundó un nuevo Ashram cerca de Tiruchirappalli

– ¿Cómo conoció usted a Swami Premananda? 

En el año 2004, yo nunca había oído de maestros espirituales. Fui invitada  a un evento donde estaban los Coordinadores Internacionales de todos los Centros Premananda del mundo. Allí, participé del programa que duraría todo el día. En esa ocasión supe sobre Swami Premananda, su Ashram, sus enseñanzas y su misión. Todo lo experimentado ese día despertó en mí un gran interés por el Maestro y por vivir de acuerdo a sus enseñanzas. 

Hamsaa Blanch tiene un importante cargo en la organización fundada por Swami Premananda. Hoy es coordinadora internacional de 60 Centros Premananda ubicados en varios países del mundo. Crédito: gentileza de la entrevistada.

 – ¿En que cambió su vida luego de conocer a Swami Premananda? 

Desde que supe de Swami hasta el día de hoy mi vida ha cambiado radicalmente. El cambio fue paulatino  y muchas veces lo he relatado… como que todo sucedió sin querer queriendo. 

Era una persona bastante sin rumbo por decirlo de alguna manera. Trabajaba, pero no asumía las cosas con responsabilidad. Sólo me importaba mi bienestar y tenía bastantes hábitos dañinos. 

Al empezar a participar de las reuniones del Centro Premananda y escuchar las enseñanzas de Swami, rasgos de mi conducta se han ido modificando. El servicio desinteresado es una rama de la enseñanza de Swami que siempre me ha sentado muy bien y ha sido una de mis prácticas más importantes de sus enseñanzas. 

Tener un maestro espiritual en la vida es un regalo muy grande e inusual, aún hoy siento que no termino de dimensionar la grandeza de esta oportunidad. Swami quiere que seamos Felices y Libres, y para eso debemos trabajar mucho en nosotros mismos para sacarnos nuestras propias limitaciones. ¡Tengo muchísimo para seguir cambiando!

-Usted estuvo personalmente con Swami Premananda. ¿Podrá contarnos cómo fue su interacción con Él?

Con Swami estuve físicamente sólo en el 2009. Por supuesto que este encuentro fue extraordinario. Posteriormente, mi interacción con Swami Premananda fue exclusivamente en mi mente y en mi corazón. Así mismo dediqué y dedico mucho de mi tiempo al servicio de su misión. 

-Swami Premananda le otorgó a usted su nombre espiritual. ¿Cuál es? 

Desde lo que yo sé, Swami nos daba el nombre cuando nos hacíamos socios vitalicios del Ashram o si se lo pedíamos. En mi caso al hacerme socia del Ashram recibí mi nombre Hamsaa, y desde el primer momento lo empecé a usar para todo. Swami nos explicó que el uso de este nombre te ayuda a estar consciente de tu naturaleza espiritual. 

Cada nombre dado por Swamiji posee una cualidad y una vibración espiritual propia y te ayuda en tu sendero espiritual. En el caso de mi nombre, Hamsaa, significa cisne blanco que representa el discernimiento. 

– ¿Cómo era la interacción de Él con quienes los visitaban? 

Lo único que le importaba a Swami era nuestro crecimiento espiritual. Su sonrisa constante irradiaba amor, dulzura y nos ablandaba el corazón. Escuchaba atentamente a todos, y complacía nuestros pedidos, pero también cuando era necesario no dudaba en disciplinarnos, siempre teniendo en cuenta lo que era mejor para nosotros en el sentido más elevado.

Como en los últimos años Él no vivía en el Ashram, en sus cortas visitas pasaba días y noches enteros dando entrevistas personales, siempre brindándose.

Notas Relacionadas

¡RECIBÍ LA MEJOR INFO!

Mantenete al día con las noticias que más te importan

Bienvenido a la actualidad