Nov 17, 2021 | Sociedad

Un correntino entre los finalistas para el premio “docentes que inspiran”

Nota al Pie habló con Nahuel Hollman, docente de escuela rural que se destaca por llevar la innovación, la tecnología, la robótica y la inteligencia artificial a las aulas

Hollman: “Ahora estamos trabajando la inteligencia artificial, somos una de las pocas escuelas que lo hace”. Crédito: web de docentes que inspiran

Nahuel Hollman es uno de los seis finalistas del certamen “Docentes que inspiran”, la distinción que busca homenajear a docentes destacados del país. “Estoy muy contento de que se visibilice mi labor y el impacto que está teniendo en mi comunidad, en los chicos y en los padres. Porque por más que yo sea la cabeza visible, también posibilitó que se conozca nuestra escuela”, dijo el docente a Nota al Pie.

Hollman se encuentra en la etapa final del certamen, siendo el único docente que representa a Corrientes y el norte argentino. Fue seleccionado por un jurado de especialistas entre más de 3.500 postulantes. “A nivel profesional siento mucha satisfacción porque es un reconocimiento a la labor docente, en este caso en el contexto rural”, señaló. 

Por otra parte, destacó que la distinción es un logro de toda la comunidad educativa que apoya sus proyectos y le permiten innovar.  “Se hicieron videos en los que participaron los alumnos, les hicieron notas y hasta fueron a grabar a sus casas, y todo ese tipo de cosas no lo vivieron nunca, entonces se genera una atmósfera, un ambiente lindo, de motivación y de alegría”, dijo Hollman.

Docentes que inspiran es un homenaje a les trabajadores de la educación más destacados de nuestro país. Busca fomentar una mejor educación difundiendo historias inspiradoras de docentes excepcionales que dejan huellas en les estudiantes. El jurado está integrado por especialistas del ámbito académico y científico.

Historia de un docente con orientación en innovación 

Nahuel Hollman tiene 43 años, es profesor del taller de computación de la escuela rural N° 553 “San Cayetano”. Una escuela ubicada a unos 25 kilómetros de la capital correntina, y que, a pesar de la cercanía, se enfrentan a distintas problemáticas, como por ejemplo el acceso a internet. 

Además, también trabaja en la escuela Teniente General Donato Álvarez. En este sentido, destacó que, si bien los contextos son muy diferentes, las necesidades son muy similares, y que, aun así, hace todo lo que está al alcance de sus manos para hacer mucho más que “dar clases”.

“Mi labor diaria es tratar de generar oportunidades para los chicos, que podamos dar un giro a este sistema educativo que como dicen muchos especialistas está obsoleto”, aseguró. Por eso “me gusta innovar, me encanta la tecnología, me apasiona y más las que están relacionadas a la educación”, indicó el docente. 

En este aspecto, destacó que su línea de innovación está ligada a trabajar con la tecnología, la programación, la robótica y la inteligencia artificial. Sin embargo, también destacó que “me apasiona trabajar mucho las emociones y combinarlas con las tecnologías”.

Hollman explica su proyecto. Crédito: Docentes que inspiran.

Tecnologías en las aulas

Si hay algo que permitió la pandemia es achicar la brecha entre las herramientas tecnológicas y su implementación en las clases. Sin embargo, algunas escuelas ya venían trabajando con distintas plataformas para ciertas actividades académicas. 

“Para empezar, las tecnologías son transversales a todas las materias, no están aisladas, no se deben pensar a las tecnologías separadas de la currícula”, indicó Hollman. Si bien relató que actualmente en la escuela rural en la que trabaja hay limitaciones de conectividad a internet, señaló que desde hace años trabajan con los celulares. 

“Desde el 2017 nos apropiamos del celular, que es una herramienta versátil y de uso cotidiano, entonces hacemos uso de sus beneficios. Existen más de 80 mil aplicaciones gratuitas para poder trabajar con el celular en el aula. Es hacer un buen uso de esa herramienta y que los chicos se motiven por la tecnología”, dijo Hollman.

El docente, además, asegura otorgarle una mirada “apropiada y humanizada” a los proyectos que desarrolla en clases. “La robótica, con mirada humanizada, quiere decir que los proyectos que hacemos tienen un sentido. Si hacemos algún proyecto es para dar soluciones a los chicos. Es usar estas herramientas para solucionar problemas cotidianos que se pueden presentar”, dijo.

Entre los proyectos que realizaron se encuentran los de riego inteligente, dispenser de agua, tachos de basura inteligentes que detectan qué tipo de residuo es, artefactos de encendido y apagado con aplausos, y otros enmarcados dentro de la consigna de inclusión y consumo sustentable.

El presente es el trabajo colaborativo

Hollman es un docente que todo el tiempo está pensando en buscar modalidades para innovar sus clases para que les alumnes se “retroalimenten y se motiven”.  Aseguró que “cuando los chicos están motivados, los decentes y los directivos acompañan y todos nos involucramos, se genera una red muy grande que llama la atención y entusiasma”.

Hollman: “siempre digo que me gusta sorprender a mis alumnos por eso todo el tiempo estoy innovando”. Crédito: Nahuel Hollman

El docente relató a Nota al Pie que “cuando empecé a trabajar la realidad virtual con las gafas, fue tan grande la revolución que los chicos querían llevar a sus casas y mostrarles a sus papás, a sus hermanos, y accedimos al pedido, porque es una manera de que los padres se involucren y experimenten este tipo de tecnologías”.

Agregó que “todas estas herramientas hacen que los padres se acerquen, los chicos participen, y todo eso hace que la educación mejore”. En este sentido, también se refirió a la necesidad de actualizar la educación actual. “Necesitamos un gran cambio, que la educación sea una política de Estado y se transforme”, dijo.

Actualmente, las empresas apuntan a generar y potenciar un ambiente laboral corporativo, y es necesario que las escuelas implementen este tipo de aprendizaje. “Estoy convencido de que la educación tiene que ir para ese lado, pero necesitamos un cambio profundo. No sirve que yo en una escuela rural, este transformando o innovando y que todo quede ahí”, aseguró Hollman.

También dijo que “necesitamos que se replique en muchos lugares, necesitamos algo más macro, para acceder a recursos, a cambiar la currícula, y a partir de ahí trabajar las emociones con seriedad, coordinada y a cambiar las maneras de relacionarse”, afirmó.

Tiempo de generar cambios

Los distintos proyectos que comanda Nahuel Hollman fueron reconocidos por distintas entidades, como por ejemplo municipalidades o la vicegobernación de la provincia de Corrientes. Sin embargo, es necesario que este tipo de intervenciones no quede en una simple distinción, sino que se apoye y fomente con insumos y herramientas.

“El 90% de las herramientas que tenemos lo compré con mi dinero. Hay reconocimiento, pero nadie se acercó a preguntarnos qué necesitamos. Hemos ido a dar charlas con los chicos y promesas siempre hay”, aseguró el docente. Aun así, destacó que “si con los pocos recursos que tenemos hacemos muchas cosas lindas, imagínate lo que haríamos con un poco más de apoyo”.

En este sentido también reconoció que hay muchas herramientas que les serían de gran utilidad. Como, por ejemplo, una impresora 3D o placas robóticas, “porque los proyectos que hacemos una vez que tomamos registros (fotos o videos) lo desarmamos, porque esas mismas partes las usamos para futuros proyectos. Entonces, si tuviéramos muchos recursos, lo dejaríamos para utilizarlos”, aseguró.

Hollman: “La investigación es fundamental, los docentes tenemos la materia prima para investigar, es un poco trabajoso, pero hay potencial en los alumnos”. Crédito N. Hollman

Un gran viaje a Marte

Otro de los grandes desafíos del que participó el docente lleva el nombre de “Chicas a Marte”, con el objetivo de achicar la brecha entre las chicas y las tecnologías. Hollman dijo que a veces se cree que es porque a las chicas no les interesa la tecnología y no. Hay muchas cuestiones culturales, económicas, de desigualdades”, indicó.

Fue un proyecto desarrollado con más de treinta alumnas de distintos países de Latinoamérica, como Colombia, Venezuela, Perú y Argentina. “Me gustó mucho porque las niñas eran astronautas, protagonistas de un viaje a Marte, y en ese viaje iban aprendiendo diferentes tecnologías”, finalizó.

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