Oct 20, 2021 | Cultura

Corrientes: noche de música en el museo de Bellas Artes

Nota al Pie conversó con Juan Manuel Martínez, director del “varieté musical” presentado en el museo de la capital correntina.

El instituto acostumbra a realizar muestras anuales con lo aprendido en las clases. Crédito: Facebook de Open Singing.

El Museo de Bellas Artes de Corrientes, fue el escenario ideal para dar inicio al “Ciclo de Música en el Museo”. La primera noche se celebró el viernes 15 de octubre. Allí se presentaron alumnes del Instituto Open Singing, bajo la dirección de Juan Manuel Martínez, quienes recorrieron distintos géneros musicales.

En el patio interno del museo había un piano, una guitarra y dos micrófonos. Completaban la escena sillas perfectamente delineadas y un público que después de tanto volvió a los espectáculos culturales de las noches correntinas.

Atraídos por los efímeros acordes de las pruebas de sonido, la gente se preparó para ver a les artistas. Dos minutos pasaron de las ocho de la noche, y las luces del museo se apagaron, dejando que aquellos reflectores coloridos iluminen al improvisado escenario. 

A la espera de les artistas, el público aprovechó para sincronizar sus redes sociales con fotos del evento del que estaban a punto de disfrutar. Poco después, el micrófono amplifica la voz de Martínez, el profesor a cargo, cuando dice: “es un verdadero placer compartir la muestra de mis alumnos. Voy a cantar una oración cortita, en idioma africano para pedir la bendición de Dios y poder dar apertura a este espectáculo”, dijo con entusiasmo.

Enseguida, una mujer con chaqueta roja se apoderó del escenario entonando las melodías de “Nada es para siempre”, de la gran Fabiana Cantilo. El espectáculo comenzó bien arriba, con la voz de Roxana Entivero, pero siguió subiendo cuando apareció Anabel Berdún, para cantar juntas “Puerto Pollensa”.

“Este tipo de muestras sirve como espacio de interacción con el público, porque varios de ellos nunca han tenido más que éstas oportunidades para mostrar su arte”, dijo su mentor.

Ser un mentor en todo momento

El instituto Open Singing nació en el 2011, y desde entonces muchas voces pasaron por manos de Juan Manuel Martínez. Algunas como vuelo de pájaro. Otras recorrieron varios años con él, pero “a ninguno de ellos le falta esa impronta mía”, aseguró.

“La música ayuda a salir adelante, hace bien al alma y al corazón”, dijo Martínez. Crédito: Juan Manuel Martínez .

El mentor contó que durante la pandemia le fue muy difícil continuar sus clases, y por eso “es una experiencia emocionante poder volver, porque durante un año y medio la pandemia nos sepultó. Pero acá estamos, apostando a nuestro arte”.

A medida que pasaron les artistas, y mientras les escuchó cantar, el profesor, se ubicó casi estratégicamente en distintos puntos de la sala. Va y viene de un lugar a otro, como si supiera en qué sitio ubicarse para transmitirle seguridad a sus alumnes. 

La conexión de esa mirada es probablemente un faro de tranquilidad para les que aún no lograban dominar los nervios de la presentación. “Quienes damos clases somos el apoyo energético y espiritual de los chicos. No es solo la técnica, sino también ser integral: alma, cuerpo y mente”, aseguró Martínez, después de felicitar con un abrazo a Lara Ledesma, una de sus alumnas.

“Nuestra misión es conducir, sostener y acompañar”, dijo antes de presentar al siguiente artista. La velada continuó y llegó el turno de las actuaciones con músiques en vivo. “Que pase Nico Portillo, que lo voy a acompañar en piano”, pidió el profesor mientras se disponía a tocar el instrumento.

Nicolás Portillo cantó “Porque te vi venir” y “Si tú no estás aquí”. “Es un tema de Rosana que me gusta mucho, lo escucho de chiquito y se lo quiero dedicar a mi mamá”, confesó el joven. Llegó el turno entonces de Nacho Acevedo, un estudiante que viaja desde la localidad de Itatí a la capital correntina para tomar sus clases.

Él fue el encargado de traer consigo el chamamé con la canción “De pandorga y miel” y aquel grito del “sapucay” no se dejó desear por mucho tiempo. “Agradezco a mi papá por apoyarme, y a todos ustedes por venir”, dijo antes de cantar la última canción y despedirse. Martínez ilustró que sus clases “se tornan un bucle de tiempo, porque los problemas, las situaciones de cansancio, dejan de estar, hasta que nos damos

cuenta de que la clase ya terminó y se producen este tipo de milagros”, se emocionó con las presentaciones de sus estudiantes.

La música: idioma universal

Llegó Matías Quintana y trajo el rock. “Una eternidad esperé este instante y no lo dejaré”, dijo afinando la canción de Soda Estéreo. Al finalizar cantó una canción de La Renga, mientras Martínez aplaudía al compás de la música. En el momento más inesperado, una frase inesperada: ¡vamos Tilín! Se escuchó decir.

Su tocayo, Matías Gómez, supo representar a Corrientes en el reality La Voz Argentina con algunas canciones en portugués. Ésta no fue la excepción para escucharlo cantar en otro idioma, e incluso se dio el lujo de improvisar una canción con el profesor. “No estaba preparado, traje esto de casualidad”, afirmó Matías mientras muestra una pandereta.

Lara Ledesma, alumna del instituto de música. Crédito: Sebastián Molina

Y qué mejor forma de describir el ambiente si no es destacando el pedido de Martínez: “¿Alguien trajo un abrigo de más, para Renzo, nuestro sonidista?”, solicitó. A medida que las voces de les artistas se calentaban, les espectadores comenzaron a sentir el viento fresco que por momentos les hacía tiritar.

Para hacer magia no se necesitan magos, sino talento y sueños. Por lo menos esa es la mirada del mentor. Aseguró que “más que evaluador, fui un amigo, un compañero codo a codo, para darles una palabrita de aliento, fuerza, de aquí, de allá”.

Así, cada uno de les artistas pasaron desnudando su voz ante familiares, amigues y algunes tantes desconocides. “Gracias por venir y disfrutar de la velada”, dijo Martínez, mientras renovaba la invitación para un próximo encuentro.

Finalmente, aparecieron los flashes de las cámaras de celulares que captaron el saludo final. Martínez y sus alumnes se llevaron los aplausos y la ovación del público. La noche se llevó el espectáculo, y las melodías quedaron resonando en medio de las paredes de aquel oscuro museo.

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