Jun 21, 2021 | Pueblos Originarios

El camino del Chaguar: tejiendo la sabiduría ancestral

En comunidades wichi del norte salteño, las mujeres tejedoras se organizaron para vender sus productos a través de una tienda virtual. Los realizan con la técnica ancestral del chaguar.
Thañí/Viene del monte
Reunión en Santa Victoria Este, Salta, de las referentes de los grupos que componen Thañí/Viene del monte, pertenecientes a las comunidades de Alto La Sierra, La Puntana y La Nueva Curvita. Crédito: Viene del monte

En las comunidades originarias del norte argentino, la tradición del tejido de chaguar continúa más vivo que nunca. Como un legado indispensable, esta sabiduría pasa de generación en generación. Es su identidad, su forma de expresarse y de mantener su cultura.

Nota al Pie se puso en contacto con Thañí-Viene del Monte, un colectivo de casi 200 mujeres wichí, que realiza envíos de sus productos a través de una tienda virtual.

Andrea Fernández, integrante de este colectivo, comentó que desde el 2017 trabajan con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y con el apoyo del Proyecto Bosques Nativos y Comunidad. Realizan capacitaciones, reuniones, talleres y viajes a ferias, pensando diferentes estrategias para fortalecer el trabajo de las mujeres que hacen textiles artesanales.

“A partir de muchos encuentros y diálogos empezamos a trabajar con la idea de crear una marca colectiva y con el pasar de los años se han conformado diferentes subgrupos en las diferentes comunidades” explicó. Cada comunidad cuenta con una referente que representa a los grupos y en el último año se empezaron a realizar reuniones intercomunitarias entre las distintas referentes, lo que va consolidando la organización. 

Thañí es una palabra wichí que significa monte. Eligieron ese nombre para nombrarse como mujeres indígenas organizadas a la ribera del río Pilcomayo, en el municipio de Santa Victoria Este, en el norte de Salta, Argentina. Realizan textiles a mano con una fibra vegetal: el chaguar. “Thañí es lo que viene del monte, nuestro mundo ́ ́ sostienen.

Las tejedoras pertenecen a 3 comunidades originarias, Nueva Curvita, La Puntana y Alto la Sierra, a la orilla del río Pilcomayo, muy cerca de la frontera tripartita. Ellas se definen como hijas del río y del monte. Comprenden el lenguaje de los pájaros y escuchan los mensajes de sus ancestros en los vientos. A pesar de los cambios, siguen manteniendo viva su cultura y su territorio.

Mónica Flores, quien vive en la comunidad Alto la Sierra, comentó que este trabajo les permite ganar el dinero para las compras de todo un mes. A las mujeres que todavía no participan, les explican que este trabajo ayuda a sostener gastos de la familia. “A través de la venta de sus productos, si una artesana vende 5 bolsos, serían 5000 pesos que utiliza para las compras de todo un mes”, detalló.

El tejido de chaguar es un legado que pasa de generación en generación. Crédito: Viene del monte

Sabiduría ancestral

El tejido de chaguar es un legado que pasa de generación en generación. Ellas siempre han tejido sus bolsos para cargar sus cosas, ir a buscar leña y alimentos al monte. También cuentan que tejen sus redes de pesca y hamacas. 

Las formas de los diseños tienen un sentido particular: cada forma tiene un nombre y cuenta la historia de un ser del monte.

Las piezas son únicas, irrepetibles y con un olor ahumado porque siempre trabajan cerca del fuego. Utilizan plantas, semillas, raíces y resinas del monte para teñir los hilos. Ellas contaron que “son piezas que contienen mensajes de los vientos que atrapamos al torcer las piolas bajo las sombras de los árboles”.

Una vez por mes, las referentes se reúnen para tratar todo lo referido a la tienda virtual y entregan los nuevos productos para reponer el stock. Crédito: Viene del monte

El camino del chaguar

Para realizar sus trabajos, las mujeres deben salir al monte a buscar el chaguar. Es una planta con espinas que luego de un largo proceso, pueden hilar para tejer. Muchas veces deben recorrer más de 10 o 15 km de monte hasta poder encontrarlas. Para tejer, utilizan las hojas largas de las plantas madres, que luego continúan creciendo.

Para saber si una hoja está bien para hacer piolas, las pisan, y si está dura, buscan otra. Con un palo, cavan y sacan la planta madre, dejando a sus “hijitos” que crecen por guía.

Cuando llegan a sus casas comienzan a pelar la piel de las hojas para que quede solamente la fibra. Luego exprimen todos los restos de la planta, torciendo las fibras para que quede solamente la parte fibrosa. 

Luego, se debe secar bien la fibra al sol, durante varios días. A continuación, se moja la fibra y se la golpea con un palo para sacar la parte no fibrosa. Cuando ya está hecha la fibra, recién ahora se la puede comenzar a hilar. Hacen el hilo torciendo las hilachas de chaguar sobre el muslo de la pierna y para proteger sus manos las llenan de cenizas.

Además, utilizan hojas, raíces, resinas y semillas de diferentes plantas para teñir los hilos. Nuevamente se ponen a secar la fibra al sol para al cabo de unos días comenzar a tejer.

En la tienda virtual se consiguen desde mochilas hasta muñecas artesanales. Crédito: Viene del monte

Tienda virtual

El pasado 6 de abril de 2021 inauguraron la tienda virtual Thañi- Viene del monte. Comentó que fue posible gracias al apoyo de varias instituciones y proyectos, principalmente del INTA, que tiene un trabajo territorial fuerte en la zona desde el 2015. 

Andrea Fernández comentó que esto se logró con el impulso de las mujeres de diferentes edades que se quieren posicionar como mujeres trabajadoras y poder seguir transmitiendo este saber tan valioso a las futuras generaciones. También para defender la memoria de su pueblo, su identidad cultural, su idioma, y su forma de representar lo que ellas entienden por belleza.

Mónica Flores, de la comunidad Alto la Sierra, explicó que los ingresos de sus ventas los depositan en una cuenta bancaria que fue creada por el INTA. Las 3 comunidades utilizan esa misma cuenta.

Fidela Flores y Amanda Flores, de la comunidad Alto la Sierra, comentaron que además de la tienda virtual, venden sus productos directamente en Santa Victoria Este. “En la localidad vendemos los productos sin la intermediación de las redes pero hay diferencia de precios. Por ejemplo una yica en la tienda virtual se vende a $1800 y en la localidad sale $400 o $500”, detalló Fidela.

Para ella es importante el ingreso de dinero a través de las ventas, pero también es importante que las personas conozcan su trabajo, la técnica ancestral del chaguar, cómo se obtiene la planta. “Y que sepan que el proceso es muy largo hasta llegar a terminar un producto” sostuvo.

Una vez por mes, las referentes se reúnen en Santa Victoria Este. Allí tratan todo lo referido a la tienda virtual y entregan los nuevos productos para reponer el stock.

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