Abr 3, 2021 | Actualidades, Cultura

Librerías en crisis: el poder de la palabra no es un negocio

Compartir un libro es un momento que muchos padres e hijos han disfrutado durante años. Leerles una historia antes de dormir o fomentar la lectura desde muy jóvenes daba cuenta de la importancia de acceder a un texto literario. Y para las librerías de barrio,esto era la principal razón de su existencia. Leonardo Figueroa, de […]

Compartir un libro es un momento que muchos padres e hijos han disfrutado durante años. Leerles una historia antes de dormir o fomentar la lectura desde muy jóvenes daba cuenta de la importancia de acceder a un texto literario. Y para las librerías de barrio,esto era la principal razón de su existencia.

Leonardo Figueroa, de la librería “Hocus Pocus”, de San Telmo, Capital Federal, aseguró a Nota al Pie que “el precio del papel, la tinta y otros insumos necesarios para la producción de libros, todos ellos atados al precio del dólar y no a la moneda local), han generado precios elevados en los mismos, con resultados adversos para sus ventas”.

Esta situación se ha transformado en un dolor de cabeza, principalmente, para las pequeñas librerías barriales. No es el caso de las librerías principales e inclusive para las editoriales con más caudal de comercialización, que han incrementado sus ventas vía online.

FOTO: Facebook Hocus Pocus Librería

“Las librerías pequeñas, nos enfrentamos a la nueva forma de venta online. La venta cara a cara con el cliente siempre ha sido su principal característica y este cambio ha afectado también a sus emprendimientos”, indicó Natalia Miranda, de “Libros del arrabal”, ubicada en Liniers, Capital Federal.

La problemática a tener en cuenta se engloba en un mal mayor, que afecta a todas las librerías independientes: la venta online de textos en catálogo de las editoriales con mayor renombre como Santillana, Planeta y Penguin, entre otros”, refiere Figueroa.

“Esto ha generado varios efectos colaterales, como una baja considerable en las ventas; debiéndose que al realizar descuentos importantes en sus textos (según la ley 25.542, se establece como mínimo un 10%) mayor a lo que indica la ley y abaratando los costos de envío, las editoriales han afectado al sector minorista y provocado una ruptura en el PVP (precio uniforme de valor al público) del libro”, precisó Figueroa.

Luciana, dueña de “Las maravillas libros” de Entre Ríos, explicó que “En el conurbano bonaerense y en el interior del país, las compras tienen un valor más encarecido por el valor del flete, los costos de impresión y en otros casos, el envío por correo”. Además, los grupos económicos principales solo permiten la compra en volumen y a las pequeñas y medianas empresas esto les es imposible de afrontar.

Por eso, las editoriales prefieren trabajar con las distribuidoras y ahorrarse trabajo, lo que representa la pérdida de un 10 por ciento en el ingreso, en caso de no ser una librería importante o de cadena. El daño generado por la pandemia ha hecho estragos a la actividad, en muchos casos, generando el cierre definitivo de las persianas de los locales.

Ciro Acosta, de “Veo veo libros”, Choel Malal, Neuquén, señaló que “al degradarse en los últimos años el sueldo, el libro ha sido considerado un gusto bohemio y desde el ámbito escolar, se ha apostado a las fotocopias de los textos por sobre el papel”. Para el librero, el apoyo del estado al ámbito cultural ha sido muy escueto.

Esto, pese a que el estado ha otorgado el Fondo Desarrollar para paliar los costos, solo algunas librerías han percibido este beneficio y las independientes en muchos casos, no han cumplimentado con los requisitos que este les exige.

Ante esta situación, Tito Villar, dueño de una librería en San Miguel, conurbano bonaerense, pidió “legislar para que el comerciante tenga un margen de ganancia del 30 por ciento como mínimo. porque “las grandes editoriales, generalmente, otorgan un margen más reducido” e insistió en “defender a las librerías Pymes o independientes e igualar las condiciones con las grandes cadenas”.

Propuestas y expectativas

Luciana, de Las maravillas libros, de Entre Ríos, analizó la posibilidad de “ofrecer una tarifa diferencial y económica a través de Correo Argentino para los envíos de ventas online sería una herramienta para poder competir con las editoriales que tienen venta directa, y en muchas ocasiones, ofrecen entregas sin cargo”.

“Nosotros somos activos promotores de la lectura y no hay nada que iguale la charla con los libreros del barrio. Nosotros tenemos presente a nuestros lectores, recordamos sus intereses. Les separamos libros que seguro les interesan. Colaboramos con la difusión de la cultura en todo sentido”, expresó Natalia Miranda, de Libros del arrabal, situada en Liniers, Capital Federal.

Foto: Facebook Libros del arrabal

Más adelante, la dueña de Las maravillas libros se entusiasmó con reunir a todas las librerías pequeñas e independientes para manejar el stock, armar una cooperativa, “que sea el espacio donde todos puedan tomar decisiones y enfrentar a las grandes corporaciones editoriales”.

Las librerías independientes son un eslabón cultural importantísimo dentro de la cadena, que por lo general está atendida por sus dueños que son lectores y amantes de los libros, “que pueden tener un trato directo con el cliente tanto para asesoramiento como a la hora de recomendar, muy distinto a lo que sucede en las grandes cadenas de librerías donde muchas veces los empleados no tienen idea de los libros que están vendiendo”, señaló Figueroa, de Hocus Pocus.

Muchos han recordado en algún pasaje de sus vidas, leer un libro de cuentos con sus hijos, hoy digitalizados por el avance de la tecnología. Aun cuando el precio del libro ha subido a niveles de difícil acceso, el valor de la lectura y comprender el significado y el disfrute de las historias, supera a cualquier angustia cotidiana.

“El mensaje es disfrutar de esos chicos que se acercan a los libros mirándolos, que se quedan atónitos. Es ser itinerante, es armarse día a día y disfrutar de los pequeños momentos que se vive con todo esto. Con la gente que realmente disfruta leer”, concluyó Ciro, de ‘Veo veo libros’.

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