Abr 1, 2021 | Derechos Humanos, Sociedad

“Dibujos Urgentes. Testimoniar en juicios de lesa humanidad”: un libro con Memoria, Verdad y Justicia

En diálogo con Nota al Pie, Julieta Colomer, editora de la obra, fotógrafa y militante de derechos humanos, explicó cómo fue el proceso de realización de las artistas visuales Doberti y Bekeris. “Ellas van a las audiencias donde se juzgan estos delitos de lesa humanidad y se sientan como parte del público que asiste a […]
Libro Dibujos Urgentes. Crédito: Nota al pie.

En diálogo con Nota al Pie, Julieta Colomer, editora de la obra, fotógrafa y militante de derechos humanos, explicó cómo fue el proceso de realización de las artistas visuales Doberti y Bekeris. “Ellas van a las audiencias donde se juzgan estos delitos de lesa humanidad y se sientan como parte del público que asiste a las audiencias y dibujan mientras los testigos dan sus testimonios”. 

La iniciativa surgió en 2010, cuando a raíz de la segunda desaparición de Jorge Julio López, testigo clave en el juicio contra el genocida Miguel Etchecolatz. el Tribunal Oral Federal (TOF) 5 de Comodoro Py, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires saca una resolución prohibiendo el registro fílmico y fotográfico, bajo el argumento de proteger a los testigos.

Pero a la larga, lo que fue pasando es que se volvieron a invisibilizarse los rostros de los genocidas. Entonces la agrupación Hijos Capital lanza una convocatoria junto con el departamento de artes visuales del Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA) para convocar a dibujar los juicios. La consigna era: bueno no se puede fotografiar, no se puede filmar, pero se puede dibujar: “Vení a Comodoro Py a dibujar a Videla.”

Paula y Eugenia tomaron como propia esa iniciativa y empezaron a retratar, ellas no se conocían, pero se van cruzando en Comodoro Py, y así nace Dibujos Urgentes. “En ese devenir de diez años aprendieron la carga que significa escuchar un testimonio de algún sobreviviente o algún familiar de desaparecidos”, 

Si bien ellas tomaron a rajatabla la convocatoria de registrar a los genocidas frente a la justicia, con el tiempo se dieron cuenta que empezaron a dibujar a los testigos, sobrevivientes y a los familiares. Y en los márgenes de la hoja donde no dibujaban, “empezaron a anotar fragmentos de testimonios, lo que les resonaba más, lo que les quedaba más en ese captar rápido el dibujo y tomar nota de lo que se dice”, relató Colomer.

Los genocidas nunca aportaban ningún dato porque sabemos todos que hay un pacto de silencio, no dicen dónde están los desaparecidos, dónde fueron llevados. Su discurso es: “no me acuerdo, pasaron 40 años y no me acuerdo”, “lo volvería a hacer porque fue una guerra antisubversiva y nosotros salvamos a la patria”.

“Los testimonios que cuentan detalles, cómo fueron los hechos, en qué momento, cómo sucedieron, qué pasó, toda la riqueza de testimonios obviamente era del lado de las víctimas y los sobrevivientes. Entonces, Eugenia y Paula empezaron a tomar nota de estos testimonios más vivos, más ricos y empezaron a dibujar a los testigos”, describió la editora.

Libro Dibujos Urgentes. Crédito: Nota al pie.

“Quien lea, se va a encontrar con un relato denso porque son testimonios crudos, que con el impacto del dibujo te abre otra mirada. Lo que tiene el libro es que muestra esa diversidad de voces y personas que atravesaron y fueron atravesadas por esta discontinuidad temporal que produjo la dictadura. Y lo interesante para nosotros es que otras personas pudieran reflexionar y compartir sus experiencias de atravesar los juicios de lesa humanidad”.

El prólogo del libro es de Carlos Rosansky, ex presidente del Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de La Plata hay textos de las sobrevivientes Ana María Careaga y Graciela Daleo, de María Rosa Gómez, que es asesora de las querellas en los juicios de Lesa Humanidad, de Gabriela Sosti, que es fiscal de los juicios.  También hay un texto de Colomer, que es hija de desaparecidos, en el que narra su experiencia de haber dado testimonio “en el juicio que juzgó el caso de mi papá y mis tíos”, después de 42 años. 

Además, hay un texto de Hernan Cardinale, editor gráfico, que hace una presentación del libro; también está el texto de Fabiana Rousseaux, hija de desaparecidos y parte del equipo que acompaña a las víctimas que van a testificar a los juicios desde el lado psicoanalítico. “Este libro tuvo que ver con devolverle el protagonismo al testimonio y a quienes los encarnan”, resumió. 

Lo que les movilizó a escribir la obra fue una hipótesis: el 60 por ciento de la población actual nació post-dictadura. Entonces, se preguntaron “¿cómo hacemos para contarles este pasado de horror, pero también de lucha y de insistencia por la memoria, la verdad y la justicia a las generaciones jóvenes, de qué manera?”, manifestó, Colomer.

En 2015, junto a Cardinale editó un libro titulado: “Escrache, Imágenes de una generación que nos devolvió la historia”, donde reúne fotos que sacó durante su militancia en la Agrupación Hijos, de la época en que se iniciaron los escraches contra los genocidas a fines de los noventa, entre 1998 y 2006.

Para adquirir este libro y otras coleccionas se puede visitar la página www.monadanomada.com.ar / ediciones@monadanomada.com.ar

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