Mar 31, 2021 | Actualidades, Cultura

“Siempre en los bordes, siempre a un costado”

“La Vendedora de Lirios” es un cortometraje platense que recorrió el mundo y fue preseleccionado para los premios Oscar. Cuenta la historia de Jacinta y su nieta Indira, dos migrantes bolivianas que recogen flores en la ribera del Río de La Plata y luego las venden en la entrada del cementerio de la localidad bonaerense de Magdalena. Un relato que muestra desde la mirada de sus protagonistas cómo se vive al margen de la sociedad.

Escena del documental «La vendedora de lirios»

El film tiene pocos diálogos pero dice mucho. Es una ficción que muestra un día cotidiano de Jacinta y su nieta Indira. Sin spoilear demasiado, en el corto se ve desde que salen de su casa, caminan hasta la playa, recogen lirios amarillos en un inmenso campo verde y luego los venden junto a la puerta del cementerio de Magdalena.

¿Cómo las tratan quienes pasan por allí? ¿Pueden tener una venta provechosa que les asegure el dinero de ese día? 

La realización estuvo a cargo de la productora Riocine, a la que pertenecen el director Igor Galuk y la productora Paula Asprella. Comenzaron este proyecto en el 2016, como tesis para recibirse en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata.

Se estrenó en el 2020 y recorrió más de cincuenta festivales internacionales. Ganó múltiples premios, por ejemplo el reconocimiento a Mejor Cortometraje Internacional en el 32° Girona Festival Film (España); y en el Festival Internacional de Cine de los Derechos Humanos de Sucre (Bolivia). Además, es imposible no mencionar que fue preseleccionado a participar en la categoría Mejor Cortometraje de Ficción de los Premios Oscar 2021.

Rodaje de «La vendedora de lirios». Crédito: Riocine.

Pero aunque ganar esos premios es algo muy importante, el director Igor Galuk plantea que lo que más agradece es la difusión que les permite. Porque la idea de les realizadores es que el corto sirva para reflexionar sobre les migrantes y la realidad que viven día a día en Argentina.

Nota al pie habló con Igor, para conocer en profundidad cómo fue el proceso de realización del corto y su repercusión.

Riocine es una productora audiovisual que se caracteriza porque sus realizaciones tienen que ver con la rivera del Río de La Plata. Combinado con el interés que tiene el director sobre los inmigrantes en el país, a raíz de la historia de sus abuelos que vinieron de Rusia hace casi cien años, surgió la idea de La Vendedora de Lirios. 

Existen muchas historias de migrantes en nuestra ciudad y la región. Teniendo en cuenta eso, ¿Qué los llevó a decidir que la locación sea la ciudad de Magdalena? 

Magdalena fue uno de los lugares en los que filmamos, también lo hicimos en Arditi, Alvarez Jonte, Punta Indio y Punta Piedras. Había algo en Magdalena, donde está el cementerio, que nos hacía pensar en un lugar más del norte, como más colonial.

Además es un pueblo muy cerrado, donde encontramos las propias temáticas que trabajamos en el corto. Por ejemplo, estábamos filmando en la puerta del cementerio con las migrantes bolivianas y un medio audiovisual televisivo de la región vino a cubrir la nota.

Cuando la publicaron en su Facebook había un montón de comentarios discriminatorios, como: “¿qué hacen esas bolivianas ahí?” o “en Magdalena no hay bolivianos”.

Justamente con el corto queremos  ayudar a abrir un poco la cabeza y a pensar de qué manera una parte de nuestra sociedad se relaciona con los nuevos migrantes.

Jacinta e Indira

La vendedora de lirios requirió de una planificación especial, ya que estas plantas florecen en la zona solo durante quince días en el mes de octubre. Si bien la venta de lirios no existe como tal en el cementerio de Magdalena, hubo varias experiencias laborales de la vida de Jacinta Pinto (quien interpreta a la abuela del mismo nombre) que se vieron reflejadas en el film. 

¿Cómo fue el proceso de selección de las protagonistas? 

Desde el inicio el cortometraje estuvo planteado como una mezcla entre ficción y documental, yo tenía ganas de trabajar con actrices sociales, que no son profesionales sino migrantes bolivianas. En una cooperativa textil de la Comunidad Boliviana de La Plata estaba Jacinta (la señora que cocinaba en la cooperativa) y le contamos nuestra propuesta.

Jacinta no sabe leer ni escribir, así que le dimos el guión a su hija y ella le fue narrando de que se trataba el cortometraje. Ella es una migrante de la década del setenta que trabajó muchos años en la zafra de la caña de azúcar en Tucumán y después vino a La Plata como vendedora ambulante, así que todo lo que estaba en el guión ya lo había transitado en su propia vida. 

En el caso de Indira Torrez Serrudo, la niña que interpreta a la nieta, es alumna de teatro de la asistente de dirección del corto. Tratamos de generar un vínculo entre abuela y nieta entre ellas, y lo logramos. En los ensayos Jacinta era la abuela de todos, pero ellas tenían una conexión que iba más allá.

Escena del documental

En una de las primeras escenas, Jacinta e Indira están en la playa. Antes de comenzar a recoger las flores, Jacinta le peina el cabello oscuro y lacio a su nieta en un profundo acto de amor. Así comienzan a trabajar, Indira con una trenza baja y Jacinta con dos trenzas que aparecen bajo su sombrero negro.

Si bien esta escena no es esencial para entender la historia, demuestra que les realizadores no las reducen solo a su condición de migrantes, sino que destacan ciertos aspectos de su personalidad y feminidad.

Las trenzas de las mujeres bolivianas son especiales, las utilizan para días festivos o cuando tienen que hacer algo especial. En el acto de amor de la abuela que peina a su nieta, Igor quiso transmitir la cultura del legado: “El legado de su abuela de la sabiduría ancestral y andina, de las luchas y el sacrificio, el reflejo del futuro en el cual hay expectativas de que sucedan ciertos cambios sociales y culturales y la reivindicación de su propia cultura”. 

La vida migrante

En La Plata, de donde son originarios les realizadores del film, abundan les migrantes senegaleses. ¿Cuántas veces caminamos en la calle y vemos sus puestitos improvisados en las veredas, que venden un sinfín de productos? ¿Cuántas veces también vemos como la policía los sacan, a veces violentamente, confiscando la mercadería? ¿Nos ponemos a pensar que es de sus vidas más allá de su puesto de venta callejera en los centros comerciales? La vendedora de lirios nos permite ver cómo es esa otra cara de la realidad, cuál es la vida detrás de les vendedores ambulantes.

Escena del documental

¿Cuál fue la reacción de las protagonistas y de la comunidad boliviana al observar el film? 

Están muy sorprendidos por el recorrido del cortometraje en los diferentes festivales. Por ejemplo, cuando ganamos un premio en Bolivia en el Festival de Derechos Humanos, Jacinta envió un mensaje en quechua saludando a la comunidad boliviana de allá, que se pasó antes de la presentación del corto.

Pero sobre todo hubo un mensaje muy claro cuando terminamos el cortometraje y se lo mostramos a las actrices. La hija de Jacinta dijo algo que para mí fue muy conmovedor: “el corto refleja como vivimos, siempre en los bordes, siempre a un costado”. 

En tu punto de vista, ¿pensás que desde el 2016 a la actualidad la situación de les migrantes en la zona mejoró de alguna forma?

No creo que la situación esté resuelta. Los nuevos migrantes que están llegando al país, tanto latinoamericanos como africanos, son vistos por una gran parte de la sociedad desde una mirada racista o xenófoba. Con los que vienen de Europa, medio rubiones y de ojos celestes está todo bien, pero si son morenitos de ojos oscuros pueden ser peligrosos.

También es una mirada un poco histórica, nuestro país se fue conformando en base a la extinción de los pueblos originarios. Lo que pasa también es que si vos tenés al primer mandatorio del país más importante del  mundo violando los derechos de los migrantes o denigrándolos, de ahí para abajo es un conflicto social fuertísimo.

Yo espero que la situación de los migrantes cambie, y que cierta parte de la sociedad tenga otra mirada, pueda aceptar al otro y a sus diferencias. Y también aprender, algo que intentamos en el cortometraje y que valoro mucho de la cultura boliviana; es toda la cosmovisión andina que traen, su espiritualidad, su conexión con la madre naturaleza y con la Pachamama. Todavía hay muchas cosas que tenemos que aprender de ellos.

Sobre el film: 

Nombre: La vendedora de lirios

Duración: 18:30 minutos

¿Dónde verlo?: https://fibabc.abc.es/cortos/la-vendedora-de-lirios/

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